Mayoría automática
Si hay algo para lo que todos los gobiernos cuentan mayoría automática, es para la suba de impuestos.
Videlistas, alfonsinistas, menemistas, delaruistas, duhaldistas, kirchneristas: poco sentido tienen las distinciones ideológicas a la hora de los incrementos impositivos. Todos, absolutamente todos, levantan la mano automáticamente. Un rotundo "SI!" surge rugido desde el fondo de los Congresos cuando el presidente/gobernador promueve más o nuevos impuestos.
Poco importa por y para qué es el aumento. Solo importa aumentar.
Es que hay que alimentar al monstruo estatal, que no se sacia únicamente con devaluaciones salvajemente distorsivas (al fin y al cabo su efecto dura sólo un par de años) sino que necesita de la expropiación permanente y creciente.
Previamente al aumento, el monstruo, disfrazado de compinche, nos susurra: "No te preocupes, es para los ricos... A vos que sos muy vivo no te subimos nada". Y muchos le creen y esbozan una sonrisa cómplice ante el guiño, no ya del Gran Hermano, sino del Gran y Buen Padre.
La mala noticia es que, al final, el "vivo sonriente" terminará pagando. Porque el rico, usualmente un empresario o comerciante, cuenta con muchas artimañas, por ejemplo, para trasladar ese sobre-costo a los precios de los bienes y servicios que ofrece y que consume el grueso de la población. Y eso es inevitable, guste o no, en Argentina, China, Estados Unidos, Suecia o Taiwan.
¿Llegará algún día alguien que le diga "NO" a ese monstruo insaciable? Hoy, ni los supuestamente "liberales" lo hacen.
Sería hora de que alguien pare este robo. Si, robo. ¿O acaso puede llamarse de otra forma a la expropiación de dinero por parte, por ejemplo, del estado de la Provincia de Buenos Aires, la fuente de toda corrupción habida y por haber?
Nota relacionada: Ofensiva fiscal de Solá - El gobierno bonaerense defendió la suba impositiva
Videlistas, alfonsinistas, menemistas, delaruistas, duhaldistas, kirchneristas: poco sentido tienen las distinciones ideológicas a la hora de los incrementos impositivos. Todos, absolutamente todos, levantan la mano automáticamente. Un rotundo "SI!" surge rugido desde el fondo de los Congresos cuando el presidente/gobernador promueve más o nuevos impuestos.
Poco importa por y para qué es el aumento. Solo importa aumentar.
Es que hay que alimentar al monstruo estatal, que no se sacia únicamente con devaluaciones salvajemente distorsivas (al fin y al cabo su efecto dura sólo un par de años) sino que necesita de la expropiación permanente y creciente.
Previamente al aumento, el monstruo, disfrazado de compinche, nos susurra: "No te preocupes, es para los ricos... A vos que sos muy vivo no te subimos nada". Y muchos le creen y esbozan una sonrisa cómplice ante el guiño, no ya del Gran Hermano, sino del Gran y Buen Padre.
La mala noticia es que, al final, el "vivo sonriente" terminará pagando. Porque el rico, usualmente un empresario o comerciante, cuenta con muchas artimañas, por ejemplo, para trasladar ese sobre-costo a los precios de los bienes y servicios que ofrece y que consume el grueso de la población. Y eso es inevitable, guste o no, en Argentina, China, Estados Unidos, Suecia o Taiwan.
¿Llegará algún día alguien que le diga "NO" a ese monstruo insaciable? Hoy, ni los supuestamente "liberales" lo hacen.
Sería hora de que alguien pare este robo. Si, robo. ¿O acaso puede llamarse de otra forma a la expropiación de dinero por parte, por ejemplo, del estado de la Provincia de Buenos Aires, la fuente de toda corrupción habida y por haber?
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